¿Qué me impide cambiar?
Veamos algunas "razones" que nos impiden o dificultan el cambio.
Creencias
Son las normas de mi vida, las reglas según las cuales vivo. Construimos las creencias basándonos en nuestras experiencias, y construimos nuestra experiencia basándonos en las creencias! Son juicios, cosas que pensamos y las tomamos como ciertas, guiándonos de esta manera.
Hay creencias potenciadoras, es decir, que me favorecen al momento del cambio, y creencias limitadoras, que son las que nos impiden alcanzar nuestros objetivos. Ejemplos de creencias limitadoras: “Tengo que trabajar muy duro para ganar mucho dinero y poder vivir”, “Sin sufrimiento no hay beneficio”, “Nunca consigo lo que quiero”, “No soy una persona flexible”, “He llegado a mis límites”. ¿Me suena alguna de estas?
Comparemos: “No llego a tiempo a ninguna parte” a “En el pasado no he sido puntual en mis citas”. Muchas creencias limitadoras vienen de generalizaciones de cosas que nos pasan, “malas experiencias”, y tomamos un hecho particular como algo que se repetirá siempre (un estilo de profecía autocumplida). Cambiar el lenguaje es el primer paso para cambiar la forma de pensar y, por consiguiente, la creencia.
Ejercicio:
¿Qué tres cosas intentarías si supieras que no ibas a fracasar? Anótalas.
¿Por qué no las estás intentando ahora mismo? Escribe estas razones.
Revisa tus razones. ¿Hasta qué punto estás seguro de que son reales estos obstáculos al logro de tus objetivos?
Hábitos
Son lo que hacemos cuando no pensamos en lo que hacemos. Son super útiles porque así no tenemos que estar pensando siempre en todo lo que hacemos, sino tan solo en las cosas interesantes. Por ejemplo, al manejar, no pienso “ya, apreto el embrague y pongo el cambio”. Sin duda, los hábitos nos proporcionan estabilidad, pero cuando queremos cambiar, los hábitos se resisten.
De esta manera, muchas veces para poder cambiar (y lograr mantenerlo en el tiempo), debemos cambiar nuestros hábitos. La idea es darme cuenta de qué de lo que estoy haciendo de forma automática no me está dejando cambiar.
Los hábitos se mantienen en su lugar por medio de anclas (activadores visuales, auditivos o cinestésicos asociados con una respuesta determinada o con un estado emocional concreto).
La idea es ser consciente de las anclas que mantienen mis hábitos, crear nuevos hábitos que apoyen el cambio y crear nuevas anclas que apoyen los nuevos hábitos. Por ejemplo: usar post-it, escribir una palabra en la pared, etc. Después de un tiempo lo más probable es que ya no lo vea, entonces es hora de buscar otra ancla que me permita mantener el hábito.
Ejercicio:
Elige un hábito presente que quieras cambiar. Por ejemplo, morderte las uñas.
¿Cuáles son los beneficios de ese hábito?
¿Cuándo comenzó?
¿Cómo te sientes al respecto de ese hábito?
¿Cómo encaja ahora en tu vida?
Cada vez que te des cuenta de ese hábito, detente un instante y repite: “Elijo hacer esto”. Observa cómo cambia tu experiencia!
martes, 6 de octubre de 2009
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